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22.8.15

El Casarito

Si te gusta la naturaleza, bienvenido al mundo de Elías.
Disfrutarás esta experiencia con la fauna local: fabulosas y corpulentas arañas,
a las que echarás de menos al irte de casa dejando dos moscas dentro.
Hasta ahora, aprovecho para una confesión: sólo conocía dos tipos de arañas: las zancudas, y las de la BBC. Sin embargo,
he podido aprender más de ellas en El Cabalo city. Tanto fue así, que incluso pude practicar mis conocimientos de primeros auxilios: ¿cómo dar la
vuelta a los bichos?.

Entrando por la puerta de la casa-árbol (las dimensiones eran bastante reducidas), he aquí unas observaciones:
- Al abrir la puerta, entra lo más rápido posible. Ten cuidado con los escalones y la mesa, pues puedes
fastidiar el fabuloso menaje dejado por el propietario, menaje diseñado para el usufructo del arrendatario (ojo, supuestamente).
- No lleves productos de cocina (aceite, sal, vinagre,...), pues la cantidad dejada de esto, y de los productos típicos de la tierra,
es tan considerable, que no es, en absoluto, necesario llevarlos por cuenta propia.
Y si quieres comer un buen cocido, vete al restaurante (no al suyo, ya hace lo suyo de ruido): en casa no podrás hacerlo. Y de hecho,
la única cazuela tampoco da mucho de sí.

Ahora entiendo por qué en la zona se dedican al cultivo de la miel:
las abejas están en todos lados. En la ventana del baño, la puerta de entrada,...

Hasta nunca, E.
Hasta siempre, M.



En colaboración con salada.

2.4.13

Vacío34, y abril

Una batería, un bajo y un saxo.
La cosa es así: agarrarse a cualquier COSA que se presente dispuesta a ser percibida, a ser sentida, asida, practicada y revolucionada.

[...]

Exceso de impresión e impresos sobre lo que intervenimos: ya estamos dentro. Ahora: confabulamos. Conspiramos, subvertimos, maquinamos (nos encanta la máquina), tramamos, intrigamos, nos conchabamos y nos insurreccionamos

y reventamos.

[...]

That's the point. Y llegar a este punto para darle la vuelta a todo. Hace falta valor para querer caer en la trampa. Arrojo viene de arrojar; tirar algo, arrojarse, tirarse todo entero. El miedo no existe. Emociones explicadas por otros afectos. El miedo se lo inventó alguien para que tengas a qué temer. Maravíllate, pero no te ilusiones. Párate, pero no para temer.

[...]

Precisamos del vacío para entregar el relleno.
Porque aquí nos mezclamos, nos rozamos y nos desgastamos.

Porque si no es para usarte, entre tú y los demás, no sabemos para qué te quieres.

Vacío34, y marzo

Para vivir sin molestia. Para oír el hel
icóptero en tu c
iudad y pensar que la cosa no va cont
igo. Pues en Ramala t
iran p
iedras cuando suena. Y no son pobrec
itos.

Ni aunque el estruendo interrumpa el discurso.